Visita Reliquias de Don Bosco
DON BOSCO Y LUISITO VARIARA
Don Bosco

Hay acontecimientos en la vida que por la densidad y hondura de su contenido, destacan luminosamente la vivencia del Evangelio y uno de éstos, es la  llegada de la URNA DE DON BOSCO, a Colombia y más concretamente a Bogotá, a la Casa Generalicia del Instituto de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

Efectivamente tres hechos significativos como Familia Salesiana  nos congregan el día 18 de Mayo del presente año 2010, los 150 Años de la Fundación de la Congregación Salesiana, los 120 Años de la presencia Salesiana en Colombia y los 200 Años del Nacimiento de Don Bosco. Acontecimientos que sin duda marcarán una página inédita en la  Historia de la Congregación Salesiana y en la del Instituto de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

Recorrer las páginas de la Historia es compenetrarse de todo cuanto pudo realizar Don Bosco en docilidad al Espíritu Santo colocando bases firmes de santidad y por eso hoy se canta el Aleluya glorificando al  Padre Dios, por las maravillas de su amor que ha realizado y continúa realizando en el mundo, haciendo fecunda esta Obra Salesiana, ante los desafíos del mundo de hoy. Abrir sus páginas es hacer un enlace del pasado que se fue, del presente que está en las manos y del futuro que se espera.

Jesucristo el Señor, sigue innovando su  presencia salvífica  en la Iglesia, suscitando Pastores según su corazón y  confiándoles su rebaño, como lo hizo con Don Bosco Padre y Maestro de los jóvenes, quien tuvo un encuentro vivo y personal con El, experimentándolo cotidianamente en la oración contemplación, y los Sacramentos especialmente la Eucaristía y la Reconciliación. Así mismo, bajo la guía de la Santísima Virgen María Auxiliadora, trabajó con entrega infatigable y con mirada profética hacia los tiempos nuevos, preparó a los jóvenes para afrontar la vida con honesta  sabiduría y una fe rica en obras.

En las Memorias Biográficas, cuando Don Bosco se dirige a los jóvenes dice así: “Queridos hijos míos, vosotros sabéis cuánto os amo en el Señor y como me he consagrado a haceros el mayor bien que me sea posible. La poca  experiencia que he adquirido, cuanto soy y poseo; oración, fatigas, salud, y vida, todo lo deseo emplear para vuestro servicio. En cualquier día y para cualquier cosa, contad conmigo. Por mi parte me doy por entero a sí mismo  por vosotros. Es poca cosa, pero el “darme por entero” significa que no reservo nada para mí” (MB VI,322; XIII,759).

 Recordemos que el Sistema Preventivo de Don Bosco se fundamenta en una visión de fe, que se expresa concretamente a través de la cercanía, el acompañamiento y la presencia solícita, que  convierte a los Educadores en signos del amor de Dios, para los jóvenes.

El celo apostólico de Don Bosco lo llevó a estar atento a todo lo que es humano, y que pudiera conducir a su liberación, según el Proyecto de Dios, de ahí la finalidad que legitima todo el proceso educativo, sea la búsqueda de propiciar el encuentro de Dios con los jóvenes, no sólo a través de los religioso que es básico, sino a través de la clase, el patio y en general de lo cotidiano de la vida.

                                     LA MIRADA QUE TRANSFORMÓ UNA VIDA

Dios en sus designios providentes preparaba un encuentro, el encuentro decisivo de Don Bosco con Luisito Variara, a la edad de 12 años el que se hizo realidad en el mes de Diciembre de 1887, cuando Don Bosco salió a dar un paseo por el Oratorio de Valdocco. Don Bosco era un sol en el ocaso de su vida y su espíritu y su presencia lo llenaba todo. Pero los caminos de Dios son inescrutables y en sus designios providentes preparaba un acontecimiento. El encuentro de Don Bosco en el atardecer de su vida con Luis Variara en el comienzo de su historia. El toque de gracia para Luisito lo dio aquella mirada profética, momento trascendental que marcó su vida y más tarde lo narra así:”Estábamos en la estación del invierno. Jugábamos una tarde en el amplio patio del Oratorio, cuando de repente se oyó gritar de un lado a otro: ¡Don Bosco!…¡Don Bosco! Instintivamente nos abalanzamos todos hacia el sitio donde aparecía nuestro buen Padre, a quien sacaban a dar un paseo en coche. Lo seguimos hasta llegar al lugar donde debía subir al vehículo. Pronto se vio Don Bosco rodeado de su querida turba infantil. Yo buscaba afanosamente el modo de situarme en algún punto  donde pudiera verlo a mi gusto, pues deseaba ardientemente conocerlo.
Me acerqué lo más que pude y en el momento de ser ayudado para subir al coche, me dio una dulce mirada y sus ojos se fijaron detenidamente en mí; tenía la seguridad de haber conocido un santo y  que ese santo, había leído en mi alma algo que sólo Dios y él pudieron saber” (Lozano, MB1,XXXIV 3.).

Foto Jesus

Este encuentro fue el toque de gracia para Luisito Variara a fin de sentir y descubrir su Vocación al Ministerio Sacerdotal y aquí se cumplen las palabras de Jesús: “Venid conmigo, y haré de vosotros pescadores de hombres”. Al instante, dejando  las redes le siguieron” (Mc 1, 17 -18).  Jesús pasa junto a la vida de cada hombre y mujer, Jesús pasa junto a mí en cada situación  pero lo más importante es escucharlo y seguirlo.

El Papa Juan Pablo II, al dirigirse a los jóvenes y a las jóvenes  les decía: “Jóvenes venid conmigo al Tercer  Milenio para salvar el mundo”

Ante tantas situaciones del mundo el Señor necesita el testimonio luminoso de jóvenes valientes, decididas, alegres que acepten como proyecto de vida, ser presencia de Jesús en el mundo de la pobreza y del sufrimiento.

¡.Jóvenes  que como Don Bosco y el Beato Luís Variara, abran sus corazones al Cristo del Evangelio, a su amor, a su verdad y a su alegría!

   
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